martes, 2 de febrero de 2021

Un Auto Eléctrico a Carbón

La columna: El imperfecto futuro 

Por: Álvaro M. del Río Zegarra















Me gusta pensar que el auto eléctrico es el futuro pero ¿lo es? O es acaso solo es un escalón en la larga escalera hacia un futuro sin emisiones.

Cómo ya muchos de ustedes probablemente saben, las baterías no crean electricidad solo la almacenan y esta es producida en otro lugar, especialmente gracias a centrales eléctricas que hacen uso del carbón como fuente energética, centrales nucleares y hasta centrales eléctricas que engullen petróleo a borbotones como sino existiera un mañana.  Las fuentes de energía renovable son el futuro pero aún son escasas y solo algunos países tienen acceso a estas soluciones gracias a su geografía o su clima.

Las afirmaciones de los políticos que arrancan aplausos de un sector de la prensa sobre un auto eléctrico con cero emisiones no son en realidad ciertas o por lo menos son inexactas. la electricidad de la que se nutre muchos de estos automóviles proviene de centrales eléctricas muchas de ellas alimentadas con carbón, gas, diésel o hasta uranio.


Por lo tanto, hoy alrededor del 40% de los coches eléctricos en la carretera generan emisiones de carbono de manera indirecta en europa.



Y aquí no acaban las malas nuevas. Aquellos que están emocionados por los autos eléctricos y una revolución verde deberían dar un mirada más de cerca a las baterías, pero también a las turbinas eólicas, los paneles solares entre otras soluciones aún más novedosas.


Una batería de auto eléctrico (90 KWh) pesa 450 kg aproximadamente contiene 11 kg de litio, 27 kg de níquel, 20 kg de manganeso, 14 kg de cobalto, 90 kg de cobre y 180 kg de aluminio, acero y plástico.


En ejemplos más concretos sobre el impacto ambiental de una sola batería, debemos tomar en cuenta que las salmueras de litio suelen contener menos del 0,1% de litio, por lo que hay que extraer unas 11.3 toneladas de salmueras para obtener las 11 kilos de litio puro. en el caso del cobalto contiene 0,1%, por lo que se necesitan casi 13 toneladas de mineral para producir de 13 kilos de cobalto puro. Y el níquel es de un promedio de 1%, por lo tanto, requerimos extraer 2.72 toneladas de mineral para obtener 27 kg de níquel. 


Resumiendo, para producir una batería de 450 kilos requiere la extracción de unas 40 toneladas de mineral. Esto significa que para obtener estos minerales se requiere excavar y mover entre 100 y 750 toneladas de tierracon una media de alrededor de 250 toneladas por batería. La cifra exacta variará para las diferentes formulaciones químicas de las baterías, y para las distintas regiones del planeta.




¿Y los paneles solares? Un gran problema con los sistemas solares son los productos químicos utilizados para convertir el silicato en la grava utilizada para estos.


Para producir suficiente silicio limpio, debe utilizarse ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, fluoruro, tricloroetano y acetona. Creo que nadie se sorprenderá si afirmo que estos químicos son altamente nocivos para salud de los trabajadores que los manipulan sino que su uso una vez más no se puede tildar de ecologico.


Además de los químicos ya mencionados, se necesitan galio, arseniuro, diselenuro de cobre-indio-galio y telururo de cadmio, que para sorpresa de nadie, también es altamente tóxico y el polvo de silicona supone un peligro para los trabajadores que las producen y, como si esto no fueran muchas malas noticias, si te ilusiona cargar un automóvil eléctrico con solo el uso de paneles solares, deben saber que se requieren de manera realista un mínimo 10 paneles (200km de autonomía) y hasta 20, si no contamos con 8 horas o más para cargarlo y, una vez más tendríamos que adquirir baterías para completar este sistema.

Mucho he leído sobre entusiastas y vendedores que afirman que 5 paneles solares son suficientes cuando en realidad esto solo sería cierto, si recorres no más de 50 km al día y tienes más de 16 horas para cargar el automóvil, siempre que las condiciones climáticas sean ideales. Es técnicamente imposible alcanzar la popular carga rápida (carga completa en 2 horas) porque se requerían más de 70 paneles (100 KWh) y las baterías respectivas, haciendo de esto una tarea inalcanzable para cualquiera usuario.


Otra gran tecnología son las turbinas de viento pero en términos de costo e impacto medio ambiental dejan mucho que desear.


Cada molino de viento pesa aproximadamente 200 toneladas (varían según sus capacidades MWh), está compuesto por 50 toneladas aproximadamente de hormigón, 120 toneladas de acero, 24 toneladas de fibra de vidrio y las tierras raras difíciles de obtener Neodimio, Praseodimio y Disprosio. 



Las tres palas que requiere pueden llegar a pesar hasta 36 toneladas, pueden llegar a medir hasta 100 metros y tiene una vida útil de 15 a 20 años, después de los cuales deben ser reemplazadas. No es posible reciclar palas de rotor usadas aunque pueden reparase de daños menores. 

Según WindEurope, la agencia eólica europea, en los próximos cinco años alrededor de 14.000 palas podrían ser desmanteladas en todo el continente, lo que supondría entre 40.000 y 60.000 toneladas de residuos. Por este motivo, el reciclaje, especialmente de las palas eólicas, se vislumbra como uno de los retos fundamentales de la industria.


No puedo dejar de mencionar que las aspas pintadas de un impoluto blanco y aún girando a bajas revoluciones le cuesta la vida a millones de aves al año creando un gran impacto en la fauna local.



Ciertamente, estas tecnologías pueden y tienen un lugar , pero es una falacia que son una solución optima y digna de ser llamada ecológica. ninguna de las tecnologías mencionadas anteriormente lo es en la práctica aunque es un gran paso en la dirección correcta, todas estas tecnologías tiene un gran costo medioambiental que suele estar oculto sobre todo para la opinión pública que muchas veces cree estar viviendo una utopía de cero emisiones al cambiar su vetusto  automóvil a combustión por un muy moderno y novedoso automóvil eléctrico .


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